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Moncho Azuaga    

Moncho Azuaga




Poeta, narrador, autor dramático. Ramón Sosa Azuaga nació en Asunción el 18 de enero de 1953. Obtuvo el Título de Abogado en la Universidad Católica de Asunción, también es licenciado en Filosofía y Letras. Desde chico tenía el gusto por la lectura, el arte y la poesía. Pertenece a la “promoción del 80”, grupo de jóvenes poetas que vivieron en la dictadura y presenciaron su fin. La mayoría de estos jóvenes, al igual que Moncho, pertenecen al “Taller de Poesía Manuel Ortiz Guerrero”, que se creó bajo el patrocinio de la Embajada de España en Paraguay, el nombre de dicho taller fue escogido en honor al poeta modernista Manuel Ortiz Guerrero que falleció de lepra, como simbolismo, porque lo que estaban viviendo en aquella época era comparable con esta enfermedad.

 

Este grupo de jóvenes vivía en un país censurado y reprimido por las autoridades del régimen dictatorial, ellos buscaban romper el silencio, querían justicia, y canalizaban estos sentimientos a través de la poesía, tocaban tambores en las universidades mientras recitaban, leían sus poemas frente al Palacio de Gobierno, buscando una reacción del pueblo, exponiendo la verdad que era callada, intentando quitar el temor a la gente y promover la cultura en aquella época que era cada vez más censurada.

 

Miembro de la Sociedad de Escritores del Paraguay y del Centro Paraguayo de Teatro. Junto a Emilio Lugo y Ricardo Vega, fundaron la revista Kavichu`i II, (Kabichu`i I era un periódico de trinchera elaborado por el poeta Natalicio Talavera, en la Guerra de la Triple Alianza). Esta revista, que fue una de las mejores editadas del país en la época de los 90, se publicó en el Taller de Manuel Ortiz Guerrero.


Publicó dos libros de poesía: “Bajo los vientos del sur” (1986) y “Ciudad sitiada” (1989); en la narrativa se destaca por su libro de cuentos “Arto cultural y otras joglarías...” (1989) y su novela “Celda 12” (1991), y en el  teatro ha escrito obras como “Y no sólo es cuestión de mariposas” (1976),  En moscas cerradas” (1976) y “Cuando los animales asaltaron la ciudad”, obra de teatro callejero estrenada en 1994, la cual fue una de las primeras obras de teatro callejero representadas en Paraguay. En 2008  publica “El tigre azul. Yvy marae`y rekávo” compilación de teatro, cuento y poesías.


Moncho Azuaga se sigue desempeñado en el ámbito de la abogacía, sigue escribiendo, y trabaja en la Secretaría Nacional de Cultura. Está  casado con Myriam Luraghi, tiene dos hijos, Leticia Panambi (comunicadora) y Rodrigo (abogado).

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Entrevista                                                                                                        Martes 26 de mayo de 2009.


 

MONCHO AZUAGA: UN SOÑADOR REALISTA.




Iris de Mestral (I): - Ud. se inició en la literatura en la época de la dictadura. ¿Como influenció ese tiempo en su obra y en su vida privada? ¿En algún momento el miedo a la cárcel o al exilio lo cohibió?

 

Moncho Azuaga (M.A.): -Yo creo que mi literatura, si así se puede llamar a lo que escribo, está realmente conformada por la experiencia autoritaria, por la experiencia dictatorial, creo que es posible rastrear entre el texto sufrimiento, el silencio obligado, el miedo, las ganas de construir, de vivir un aire diferente. Creo que la poesía, la narrativa, el teatro y los artículos en todo caso, expresan y dan testimonio de la vida  en el Paraguay en esos tiempos.

 

(I): -¿De dónde quitaba el valor o las fuerzas para expresarse de esa manera en aquella época? ¿Cuál era su mayor motivación?

 

(M.A.): -Las ansias de la libertad, la dignificación de la vida, el deseo irreprimible de transformar la sociedad, de entender con los demás, porque lo nuestro fue también una acción que se basó mucho en la cooperación, en la acción colectiva, en la solidaridad y compañerismo de nuestros grupos de trabajo, tanto en el teatro empezamos siempre trabajando con otros compañeros, y bueno…formábamos grupos y nos dábamos fuerzas, y entendíamos que la cooperación, la solidaridad, el intercambio y la critica eran nuestros instrumentos de trabajo y de fortalecimiento. Así lo hicimos, estuvimos en la creación de organizaciones como el Taller de Poesía de Manuel Ortiz Guerrero, el Centro Paraguayo de Teatro, la Sociedad de Escritores, y núcleos de grupos independientes, de teatro, de poesía, que siempre nos mantuvimos solidarios y conformando lo que sería un frente cultural, un frente solidario y crítico ante un ambiente tan hostil, tan…digamos liberticida.

 

(I): - Gran parte de su obra se podría calificar como de “protesta”. En la actualidad ¿sigue vigente su mensaje?

 

(M.A.): -Sigue vigente el mensaje, porque las estructuras autoritarias y dictatoriales pese a estos años de transición democrática, persisten, ¿verdad?, la cultura autoritaria es una matriz que ha conformado a gran parte de la sociedad paraguaya, y las desigualdades, las injusticias, las inequidades, como se dice ahora, persisten. No es posible que en seis millones de habitantes o en un territorio tan amplio, tan rico haya desigualdades tan injustas y tan escandalosas, niños de la calle, hombres sin trabajo, hombres sin tierra, gente o familias sin viviendas, un ecosistema destruido, una corrupción generalizada, el narcotráfico, es decir, vicios o situaciones que hablan de una situación de privilegio para unos pocos y de gran desgracia para la mayoría.

 

(I): -¿Cuál era la reacción que usted esperaba con sus escritos en esa época?

 

(M.A.): -Y…tomar conciencia de la situación, porque también la cuestión era ¿qué había bajo el manto de apariencia? Había un sector que sí entendía la naturaleza del autoritarismo, otros ya acostumbrados a agachar el lomo y bajar la cabeza, y otros, pese a todo, viviendo un mundo maravilloso para el Paraguay divino, el país divino. Entonces lo que queríamos era echar un poco del uso de esos aspectos oscuros, de nuestra historia, de nuestra memoria, y de nuestra conducta social, cultural y política.


(I): - La reacción ¿fue la esperada, o se vio decepcionado?

 

(M.A.): -En realidad nosotros tuvimos una respuesta de un público de manera positiva casi siempre, aunque fuimos atacados por la censura, la represión también, estábamos en lo cierto, y un gran sector de la gente con quienes tratábamos, nos alentaba y compartíamos las razones y el deseo del cambio. Existían también el  miedo que infundía leer, el miedo de leer una poesía de protesta, o el miedo de tener un libro prohibido en la casa. Aquí se quemaron libros, se persiguieron a escritores, se enterraban paquetes de libros. La gente tenía un miedo atroz, y la policía secuestraba libros y los calificaba de subversivos, es decir, era un mundo realmente de miedo, de terror, de censura y de persecución en este ámbito, pero eso fue cediendo en la medida en que  también la estructura de la dictadura y el proceso de democratización de América Latina aireaba un poco esta sociedad.

 

(I): -¿Que otros temas lo inquietan, en que se inspira actualmente?

 

(M.A.): -Y sigo yo con el problema de las injusticias sociales, sigo yo con el problema de la dignificación de la vida, es decir, de repente uno mira la calle y ve que hay gente  comiendo de la basura que otros tiran, y eso a veces es tan cotidiano, y parece no sorprenderle a nadie, parece normal, usual. Y son gente que están durmiendo en la calle, gente que están caídas, de niños que están desnudos ahí corriendo entre… ¡parece tan normal! Y hasta nos pone nerviosos, y le agredimos a ellos otra vez “ay estos mita`ís ¿qué lo que hacen acá?”. Es decir, en vez de entender que hay una sociedad carente, sufriente, dolorosa y agonizante ahí, y de reclamar a los administradores, de reclamar una sociedad más justa, nos acostumbramos al dolor de los demás.  


(I): -¿Cómo se describiría en una frase?

 

(M.A.): -Y… ¡que sé yo! No podría…, no sé, soñador quizás, no sé.

Interesante la pregunta, porque no sé la respuesta (risas).

 

(I): -¿Su mayor temor en la actualidad?

 

(M.A.): -Seguir en este estado de cosas, que la esperanza se frustre, la vocación de cambio, que la gente pierda la sensibilidad, que la frustración, la desesperanza, digan que nosotros no tenemos remedio, que el Paraguay no pueda andar en democracia.

El mayor miedo es el retorno al autoritarismo.

                                                                                                                                                       

(I): -Usted nació en Asunción, entonces… ¿por qué se considera hombre de campo?

 

(M.A.): -Yo en realidad soy un producto urbano, suburbano, y si bien también he transitado sectores rurales, soy más bien producto de lo urbano digamos. No obstante creo que también se tiene una mira  mucho más amplia que la simple relación campo/ciudad, es como diría el viejo Ortega (Ortega y Gasset): “El hombre y sus circunstancias, su entorno”.

Me interesa el destino, si se quiere metafísico de la humanidad, y por sobretodo la suerte de la vida,  de hacer que esto sea realmente lo que estaba destinado a ser, un huerto, un planeta hermoso en donde podamos vivir en paz.

 

(I): -¿Qué disfruta más: escribiendo poesías, novelas, cuentos u obras de teatro?

 

(M.A.): -Lo que venga. La poesía es más difícil, no obstante creo que todo es poesía.

 

(I): -¿Por medio de la poesía usted expresa con mayor fuerza sus ideas?

 

(M.A.): -Y no sé, pero eso quisiera (risas).

 

(I): -En alguna noticia leí que se presentaría con un elenco… me interesa saber si ahora ¿se inclina más por la dirección de obras teatrales que por escribirlas?

 

(M.A.): -No, hacemos ambas cosas, lo que pasa es que con cierta renovación del lenguaje teatral, y de las necesidades de comunicación de nuestra sociedad, de pronto se hace más fácil la comunicación en el lenguaje dramático, ya no ni siquiera el texto literario escénico, sino en el texto dramático en sí, lo que se llama “performance”, que sé yo, instalaciones, o resoluciones, intervenciones teatrales en la calle, en las plazas, en lugares no convencionales, antes que la clásica elaboración del texto literario para la escena. Más bien parece que hay veces que solamente basta desarrollar una idea y discutir con los actores y con los intervinientes, y producir allí el texto. Ya no, como una obra hecha aquí, (señala sus libros), una obra de teatro como esta hecha allí, ya hay una interacción y hay un dinamismo muy participativo, porque a veces en uno, sencillamente, la creación está encender el fósforo que queme la mecha, entonces eso es suficiente para que el proceso creativo, colectivo pueda desarrollar lo que estos aportan y lo que se quiere decir.


(I): -¿Está enamorado, lo estuvo muchas veces? ¿Escribió algún poema de amor en honor a esos sentimientos?

 

(M.A.): -Si, siempre uno está enamorado. La gente que no esta enamorada, no siente el placer de la vida. En consecuencia todo lo que uno escribe es porque está enamorado, tiene que sentir esa pasión, ese fuego, esas inmensas ganas de vivir.

 

(I): -¿Piensa que la actitud de la gente cambió luego de la dictadura, ahora  que hay libertad de expresión, la gente dice realmente lo que piensa o sigue existiendo ese temor a hablar por parte del pueblo paraguayo? ¿Por qué?

 

(M.A.): -Sigue teniendo ese miedo a hablar, sigue la matriz autoritaria oprimiendo, existen algunos resquicios de libertad, existe obviamente una mayor capacidad de  expresión colectiva en manifestaciones, pero íntimamente todavía tenemos atada la imaginación, la capacidad de expresión, tenemos todavía una serie de ataduras de las que debemos liberarnos, y ese proceso es difícil, porque justamente el arte, uno de los elementos, uno de los instrumentos que hacen a la liberación, que hacen al proceso, de digamos…personalización, de humanización, de diálogo y de creación, el arte es uno de esos instrumentos. Y como vemos, el arte en nuestra sociedad está muy relegado, entonces  todavía siguen los traumas, siguen las quebraduras, siguen las conciencias adormecidas, esclavizadas y sometidas al rigor de un tiempo que no se acaba de ir.


(I): -Por ejemplo, jóvenes de nuestra generación dicen: “no, mejor nomás callarse, no vas a cambiar nada con hablar…”


(M.A.): -Si claro, el “¡háke! ¡cháke!, aníke, no te metas, callate, hacete el ñembotavy”.

Todo eso viene como producto de una larga historia, de sometimiento, sufrimiento, subordinación, de hacer caso al poderoso, a las instituciones que están carcomidas por la corrupción, por la prepotencia y eso forma parte de esta matriz cultural que debemos romper y nos cuesta mucho, tenemos miedo, tenemos miedo a la libertad.

 

(I): -¿Piensa que la libertad de expresión lleva a cometer excesos?


(M.A.): -No. (Tajante)


(I): -Y por ejemplo: los periodistas que inventan historias sin fundamento, la abundancia de groserías en los medios radiales, etc.


(M.A.): -Y bueno, eso es la suciedad que lleva el agua, que necesariamente debe correr, debemos cargar con ella, cambiar el dial en todo caso, o no escucharlos o hacer la protesta para que esas expresiones caigan en desuso porque al final de cuentas están allí porque alguien los escucha. En el momento en que la medición de audiencia diga que eso bajó, entonces estos programas se van a levantar, pero mientras que la gente escucha, y sigue perturbándose, y sigue...digamos que pegados a eso, que al parecer tiene un doble juego de conciencia, una doble moral, de repente queremos escuchar y después decimos…“¡ay pero que grosero!” Y nosotros mismos somos groseros, porque también ese es un doble juego, que hacen los locutores o los hacedores de esos programas a la propia sociedad. Ellos dicen: -miren, ustedes hacen esto, dicen esto, se portan de esta manera, y hora se me hacen a los exquisitos. Y en ese doble juego eso atrae mucho la atención del oyente o del televidente o del lector. Y bueno, la cuestión es que en materia de libertad, siempre hay más libertad, la libertad de cambiar, de no leer, la libertad de decir esto no me gusta, esto sí.

 

(I): -¿Considera importante el aporte del Guarani en su obra? ¿Por qué?


(M.A.): -Sin duda alguna, el guarani es fundamento, es la estructura  ósea, es el caracú que llevan varios de los paraguayos en toda su actividad, algunos no lo queremos reconocer o algunos fuimos forzados a no hablar, o a no leer, o a no cultivar el guarani; pero sigue siendo el ADN del paraguayo, eso es el guarani.


(I): -¿Entonces no cree que el bilingüismo en Paraguay es un motivo de atraso? Su opinión sobre la enseñanza del Guaraní…


(M.A.): -De ninguna manera, ni el bilingüismo, trilingüismo, cuatrilingüismo...  cuantos más idiomas sepas, mejor.


(I): -Su opinión sobre la enseñanza del Guarani…


(M.A.): -Y yo creo que con una mayor diversidad, una mayor potenciación, una mayor afirmación de la cultura, de la identidad, el guarani va a seguir creciendo, y el método de enseñanza, si bien está entre los métodos científicos y los métodos tradicionales, etc., creo que en el uso, la práctica, la gente incorporándose plenamente e incorporando al guarani en sus expresiones, en sus diversas actividades…y bueno eso se va ir puliendo.


(I): -Existen quienes piensan que el hablar en guaraní a ciertas personas es  denigrarlas.


(M.A.): -Sí, pero eso es un trauma, eso es de una sociedad excluyente, opresora, porque ni por sexo, ni por estatura, ni por color de ojos, ni por idioma, ni por cultura, no hay razón para la exclusión, al contrario la diversidad de cultura, de lenguaje enriquece a la humanidad.

 

(I): -Hoy, su mayor deseo para el Paraguay, ya sea en el ámbito político, social o cultural, ¿es?


(M.A.): -Que encuentre un camino de verdadera democracia, de participación protagónica, de patriotismo en el sentido pleno de construir una sociedad fraterna, justa, libre, creativa, imaginativa, que contemple todos los sectores. Que no hayan campesinos sin tierra, que no haya violencia de género, que nuestro ecosistema sea recuperado, es decir ser la patria soñada de Carlos Miguel Jiménez, ser el Paraguay que soñamos todos, la gente que tiene un buen corazón y escribe un poema para los demás.


(I): -¿Cuál fue el motivo por el cual defendió a Arrom y Martí en el caso de María Edith de Debernardi?

 

(M.A.): -La solidaridad. Ellos estaban perseguidos por un sistema policial y efectivamente se los encontró recluidos, y torturados. La solidaridad que me fue solicitada por los compañeros de diversos sectores, periodistas, sus familiares, gente muy humilde, y el deseo de encontrar a las personas que estaban siendo perseguidas y torturadas, y casi prontas a ser eliminadas, el deseo de justicia, justicia siempre, que mi misma vocación profesional me ha llevado a abrazarla.

 

(I): -¿Por qué eligió “Moncho Azuaga” (como seudónimo artístico), en honor a su madre?


(M.A.): -Yo me crié en casa de mis abuelos maternos, era la casa de la familia Azuaga. En el cuartel, que es la segunda etapa de destete para nuestra generación, había varios Sosa, y había uno que era mas alto que yo, entonces en la fila él se colocaba primero y los siguientes cambiamos toditos el apellido, para evitar la confusión. El más alto llevaba el apellido. Y así quedó, Moncho Azuaga.


Luciana Serratti (L):-¿Un sueño que aún no cumplió?


(M.A.): -Dios mío, ¡todos! Lastimosamente ninguno se ha cumplido.


(L):-¿Un escritor o poeta al cual admira?


(M.A.): -A muchos, a todos quienes he leído, todos los grandes poetas, desde Vallejos, Hernández, Lorca, Neruda, Borges, Benedetti, Rojas, etc. Todos estos grandes poetas, todos los que me han deleitado y me siguen deleitando son poetas admirables. Desde los letristas de tango, hasta los paraguayos, guaraníes, toda la poesía.


(L):-¿Cómo comenzó la pasión por la poesía?


(M.A.): -Y en la edad cuando comencé…, empezábamos a leer poesía, escribir poesía, escuchar canciones, escribir letras para canciones, formar parte de círculos literarios en el colegio, recitales, la pasión entre el recitado, el teatro, la poesía, estas pasiones vienen todas juntas. Por suerte yo formaba parte de un grupo de amigos que frecuentaban los libros desde muy jóvenes, nos desafiábamos a conocer más.

Nuestra bohemia estaba integrada por guitarras, canciones, poesía, libros, pintura, el teatro, paseábamos en ése mundo, éramos jóvenes que salíamos a recitar. ¿Cómo iniciamos la cuestión? Y bueno, nos juntamos 4 tipos y nos fuimos a la universidad, llegábamos allí y decíamos: -Bueno nosotros vamos a decir ¡nuestra poesía! (risas), Llevábamos sobre la espalda los libros, para llegar a un barrio y hacer una lectura de poesía, o en el colegio,


(L): -¿En su casa se leía mucho?


(M.A.): -No, en general éramos gente de barrio que tuvo que hacer su biblioteca. Nosotros teníamos padres obreros, gente venida del campo, gente que tiene que ganarse el pan duramente, y eso sí, la formación moral y la exhortación al estudio estuvo permanentemente en nuestras casas. Las lecturas eran seleccionadas, no eran muchos los libros que yo tenía.


El primer libro que tuve era el de “Manuel Ortiz Guerrero”, que era un libro que leía mi madre, y mis tías coleccionaban poesías en cuadernos. Tenían algún que otro libro de poesía, pero no era el ambiente “culto”, de biblioteca. Era usual, esto formaba parte de mi vida cotidiana, tal es así que nosotros teníamos un cine, el “Cine Real”, donde la gente, donde los chicos de 12, 13 años, íbamos juntos con un montón de revistas a hacer un intercambio de revistas,  o sea la cosa era intercambiar revistas todos los fines de semana, y el fomento de la lectura, bueno, se convirtió en algo que uno no puede dejar, es más, lo transmite, porque tenés un libro bajo el sobaco, tenés un libro siempre abierto, siempre estas buscando algo para leer.


(L): -¿Transmitió lo mismo a sus hijos?


(M.A.): -Y yo creo que sí, ellos también están en el teatro, están en la música, uno es abogado, la otra es comunicadora, y bueno están por la calles también, con el teatro, con los tambores.


(L):-¿Cuál de sus obras usted la considera muy importante, ya sea porque la vivió muy de cerca, o porque representó algo importante en su vida?


(M.A.): -Y hay algunas que reciben mayores elogios, y otras que son mas feas que…, todas maltrechas ahí, pero están allí.


(L):-Fundó la revista Kabichu´i II, ¿de qué trata esa revista?


(M.A.): -Es una revista de literatura, que trataba de generar un pensamiento critico, y allí escribían diferentes autores que tratábamos de dar espacio un poquito a creadores, poetas dramaturgos que quieran hacer llegar también su opinión a otros sectores.


La literatura paraguaya esta diferenciada por periodos, vamos a decirlo así, y cada uno tiene una especie de criterio, y quise hacer eso, salieron unos números como siempre y ahí esta esperando el próximo.


(L):-En varias de sus obras notamos que usted refleja mucho de lo vivido en la dictadura, ¿Cómo vivió todos esos años, le era muy difícil?


(M.A.): -En un principio no, porque no teníamos conciencia de lo que pasaba, porque no se hablaba, no se decía nada, hasta que vamos descubriendo lo que pasa, y entonces sí ya es terrible.


El miedo era la segunda piel de la gente que cuestionaba la cosa, yo admiro mucho a mucha gente que era muy valiente, y por ejemplo hay poemas que reflejan ese miedo como una segunda piel, una constitución, y hasta ahora permanece el miedo a quebrar este tipo de situaciones convencionales o autoritarias, uno admite todo, sí señor, o como lo que ustedes decían, mejor te callas.


(L): -Últimamente está trabajando en la Secretaría de Cultura. ¿Qué cargo ocupa?


(M.A.): -Estamos con la dirección de promoción cultural.

Estamos tratando de organizar y participar, de apoyar, de promover con nuestro modesto aporte, con la experiencia, en la sociedad civil trabajos de promoción cultural comunitaria. Y aunque es difícil el trabajo en el Estado, tenemos una visión optimista de lo que se puede hacer.


No obstante, las fuerzas conservadoras, regresivas, retardatarias, impiden al trabajo de promoción cultural y de resurgir la cultura del país. Es difícil, hay muchas trabas, incluso eso que dicen del mismo lenguaje, el guarani, la expresión de las entidades locales, las comunidades indígenas, la indiferencia a la orfandad del sector campesino, vean ustedes que no hay teatros en el interior, nada, ni una sala de teatro, hablemos de teatro en el chaco, o veamos una actividad cultural de difusión de las artes generales, en San Pedro, o veamos la actividad cultural en Lambaré, ¿cuál es?.


No solamente la difusión de las artes universales, sino  promoción, de producción local de arte. Hoy por hoy ¿cuál es la actividad fundamental de la juventud? ¿Asiste al teatro, tiene galas de oratoria,  va a los festivales de danza? Y no, no tienen esa oportunidad. Lo único es  el Sr. Televisor, y algún bollo con cerveza y cachaca por ahí. Y para la gente más pudiente, las discotecas…


(L): -¿Por qué cree que la gente no tiene esa oportunidad?


(M.A.): -Y por la sociedad consumista y de dominación que existe, someten al ser humano al mero factor de producción. Con tal que produzcas para las grandes empresas, la cadena de producción, es suficiente, el resto ya es problema, entonces eso nos convierte en una sociedad hedonista,  nos adaptamos a lo que venga. Siempre lo he dicho.


Ahora uno va a una discoteca y son los guardianes los que elijen quienes van a entrar, dependiendo de tu contextura física, o la ropa que uno tiene puesta, elijen quienes pueden entrar y quienes no… es un atropello a los derechos humanos. Yo creo que en mis tiempos si alguien te hacía eso en los bailes populares, le rompíamos todo y le tirábamos ahí, y ahora es a la inversa, ellos, los guardias son los que te rompen y te tiran. Y los jóvenes aceptan y se mueren por ser elegidos. ¿Y cual es el patrón de belleza? ¿Cuáles son los criterios que estos personajes están utilizando para la selección? Es una cuestión inadmisible.


(I): -Y los mismos medios de difusión cultural, son inalcanzables para algunos, los libros tienen precios inalcanzables, impagables para la mayoría, las entradas al teatro…


(M.A.): -¿Y cuál es la política?, es la política de aproximación de los frutos culturales, la ciudadanía. Un libro cuesta muy caro como decís, tenemos que tener ediciones populares, porque no se hacen las ediciones populares y tenemos una imprenta nacional que está durmiendo, por ejemplo. Para tratar de forzar esa situación, estamos en el Estado, estamos colaborando.


Si no podemos lograr eso vamos a salir, sencillo es. Estamos en un proceso de prueba, es decir, si vemos que existen fuerzas que van a tratar de contener las cuestiones de cambio, y a tenernos por un salario, nosotros no estamos dispuestos a eso, vamos a seguir el combate desde afuera otra vez, pero por eso digo que es difícil porque las estructuras del Estado están determinadas por el anterior sistema, que efectivamente privilegiaba a un pequeño grupo, pero no entendía la necesidad de promover las culturas locales, de incentivar la lectura, de dignificar la vida.


(L): -Para concluir. ¿Cual es el mensaje que deja a jóvenes como nosotros, para que despertemos la pasión por la cultura como la que  tiene usted?

 

(M.A.): -En primer lugar hay que pedirles disculpas, porque los adultos les damos, les entregamos y estamos participando en un mundo que no es el mundo que querríamos, en el que querríamos vivir, en el querríamos que ustedes vivan. Entonces el desafío es que ustedes sigan rebeldes, sigan dinámicos, protagonistas, sigan tratando o haciendo realidad sus sueños, porque la juventud es el espacio donde la historia cambia, depende de los sueños de la juventud, es la época para que el país o ese lugar se transforme o no, o que se asusten y se vayan, porque últimamente sucede que los jóvenes se resisten a recibir esta sociedad tan desajustada, desestructurada, tan injusta y abandonan y se van en busca de otros horizontes, es decir prefieren mudarse antes que luchar por el cambio aquí, claro que el viaje, la búsqueda del mundo es un derecho, nadie les puede negar como habitantes cósmicos pero, la más de las veces resulta que la sociedad que les ofrecemos no es nada agradable, y la exhortación es que trabajemos para transformar permanentemente el país, y darle mayor humanidad  a esta sociedad, y que en nuestro desenvolvimiento no se nos olviden los sueños, porque hay veces que somos revolucionarios cuando jóvenes, o somos poetas cuando jóvenes y cuando maduramos volvemos a repetir las viejas prácticas de intolerancia, de exclusión, de  subordinación. Yo pienso que los sueños deben crecer, la rebeldía debe permanecer.


 El mensaje es: tienen la obligación de transformar esta sociedad en una sociedad mejor.


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Comentarios

 

 

Moncho Azuaga es una persona de valores fuertes. Su vida se ve basada en la constante búsqueda de la justicia y defensa de los derechos humanos. Admirable por su gran valentía, al no temer expresar sus opiniones, ideas y sueños, en cualquier situación, incluso en la más temible que afrontó nuestra historia, esta valentía se vio reflejada al defender a su país de una manera pacífica, como lo hizo todos estos años por medio del arte, ya sea en sus poesías tanto como en el teatro. Demuestra un amor inmenso y gran sentido de pertenencia hacia su país y el pueblo, un soñador realista que busca la armonía con el medio ambiente y sus participantes. 

Creemos que es un ejemplo a seguir, nos demuestra que no debemos tener miedo, debemos luchar por un Paraguay más justo, no debemos callarnos, debemos expresarnos al máximo para poder salir adelante. El miedo no debería ser una barrera, es un obstáculo que debemos superar, un obstáculo difícil pero nunca insuperable.

El cambio en nuestra patria es posible, nuestros sueños deben alcanzar el cielo, no debemos perderlos, y aprovechemos nuestra juventud para enriquecernos culturalmente y poder aportar a nuestro país amando lo mejor de nosotros, y valorar al máximo esta libertad que tenemos, abrir los ojos y darnos cuenta de lo que tenemos ahora y sacarle provecho y beneficiar así el lugar donde vivimos.

Moncho nos demuestra que debemos valorar nuestros tesoros nacionales, como lo es el guarani, dejemos de rechazarlo y darnos cuenta de una vez que es una de las cosas más valiosas del Paraguay, demostremos orgullo por nuestro país, que es un país hermoso con gente hermosa que quiere y que puede.


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Elaborado por: Iris de Mestral y Luciana Serratti.

Fotografía: Iris de Mestral

Locación: Edificio Nauar. (Estudio Legal de Moncho Azuaga).


Versión: 
Últimos 3 mensajes acerca de esta página (8 en total) - ver todos los debates
29 mayo 2009 por Luchi
Lean la interesante vida de MONCHO AZUAGA!!!
Aprendamos que el callarnos no nos lleva a nada! Este pais necesita un
cambio, comenzando por vos! Aprendamos de él!!


Les quiero!
29 mayo 2009 por iris de mesrtal
Compañeros: Por favor lean el mensaje que nos deja, es la última
pregunta que le hacemos, es importante lo que nos dice, y también lean
los comentarios y le digo 2 cosas: NO SE CALLEN! y...

SÍ SE PUEDE C@R%J*!!!
29 mayo 2009 por iris de mesrtal
Haz clic en http://groups.google.com.py/group/gestion-de-la-hospitalidad/web/moncho-azuaga.
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