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Capitulo I: Introducción
Fundamentación El periodismo es una forma de aproximarse a la realidad social, fueron palabras del mismo Carlos Martini. Sabemos que existen personas que con su trabajo hacen posible el crecimiento y el desarrollo de una sociedad. Esta labor tiene como fin, apreciar y dar a conocer la vida y obra de un sociólogo, periodista, docente y escritor paraguayo. Este trabajo de campo coadyuva acrecentando nuestros conocimientos en la rama de la literatura paraguaya, profundizando el interés por nuestra cultura, internalizando los buenos valores desarraigados.
Objetivo general: Afianzar los conocimientos sobre la cultura literaria contemporánea paraguaya.
Objetivos específicos: Comprender la importante labor de intelectuales de nuestro país. Socializar de manera cercana con periodistas y autores paraguayos. Conocer los ideales y planes de personas que trabajan en la literatura.
Capitulo II: Desarrollo
Tuvimos la oportunidad de charlar con el Señor Carlos Martini, el día miércoles 13 de mayo a las 19 horas, en una cafetería ubicada en el Shopping Villa Morra. Nos recibió amablemente y con una sonrisa comenzamos la presente entrevista.
Perfil: Nombre completo: Carlos Federico Martini Escolar. Nació en Asunción, en marzo de 1958 Trayectoria: Sociólogo egresado de la Facultad de Sociología y Ciencias Políticas León XIII de la Universidad Pontificia de Salamanca, sede Madrid (España) 20 años de docencia en la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción”. Escritor de varios libros en coautoría sobre democracia, y transición. Ejerce el periodismo en Canal 13, Radio Caritas y Cardinal Romance Acaba de lanzar su primera novela titulada: “Donde esta mi primavera”
¿Siempre tuvo en claro lo que quiso hacer o fue surgiendo con el tiempo? Yo estudie sociología, me recibí de sociólogo y mi intención era dedicarme a lo que hace la investigación sociológica es decir las condiciones económicas de un país, políticas, los obstáculos para su desarrollo, las relaciones entre los sectores sociales, pero cuando volví de España, hice mi primer trabajo ya vinculado a la transición política; mi segundo trabajo para ser preciso, el primero fue una investigación sobre el tipo de alumnos que iba a un colegio religioso; a partir de ese segundo trabajo sobre Transición Política realizado en 1988, yo me interne en el campo de la Sociología Política y al comienzo de 1989 cuando sobrevino el golpe se abrieron las posibilidades políticas de Paraguay, entonces me interne a la prensa y esto es lo que genero mi cambio de rumbo, y combine lo que es la docencia universitaria, la escritura de libros productos de investigación en Transición a la Democracia, Fuerzas Armadas, corrupción y lo que hace al periodismo. Y lo que hice fue combinar estas tres dimensiones, la sociología, el periodismo y la docencia universitaria. Y creo que fue sobre todo, la apertura política lo que genero un espacio que no existía antes.
¿Entre estas tres dimensiones, cual seria la que mas le apasiona? Mi formación original es sociólogo, por lo tanto sin ninguna duda para mi lo fundamental es entender la sociedad a través de mis investigaciones, en la docencia y de la publicación de libros, lo que ocurre es que el periodismo también es una forma de aproximarse a la realidad social. Pero creo que la sociología seria lo primero.
¿Experiencias o momentos resaltantes que atravesó durante su carrera? Depende, son muchas en el caso de la docencia universitaria, sin ninguna duda el momento más importante fue cuando hace 20 años empecé a enseñar en la Universidad Católica sobre el tema, fuerzas armadas y transición con un colega fallecido Carlos María Lezcano. En el campo de la sociología, sin ninguna duda un momento muy relevante fue que en ese mismo año se publico mi primer libro con un colega también ya fallecido Marcelo Antonio Riquelme sobre Transición y en el campo del periodismo, son muchos dependiendo de la materia, pero llego un momento que recuerdo, esa transmisión que hicimos de los Atentados Terroristas del 11 de septiembre a través de canal 13. Creo que fue un momento inolvidable.
¿Mayor dificultad con la que se encontró en lo largo de su carrera? En Paraguay existen tres dificultades; una es que en nuestro país no existe el profesor contratado a medio tiempo ni a tiempo completo, por lo tanto el que quiere hacer docencia universitaria, tiene que combinar con otras actividades, por lo tanto a diferencia de otros países, como Brasil y Argentina es muy difícil dedicarse a la docencia a tiempo completo aunque sea medio tiempo porque no existen los salarios adecuados, esa es una dificultad. La segunda dificultad que existe es que Paraguay es una isla rodeada de tierra, como decía Roa Bastos, quizás menos ahora por la comunicación, pero seguimos sin tener bibliotecas fundamentales, seguimos sin tener bibliotecas completas, seguimos sin tener seminarios internacionales continuos, sin tener visitas de expertos en Ciencias Sociales. Esa es una segunda dificultad. También en el campo periodístico, yo creo que la dificultad principal que tiene Paraguay es la siguiente; que aquí se sigue confundiendo el periodismo con la acción política, entonces la prensa se parte y cuesta en ocasiones marcar la diferencia entre lo que debería ser periodismo imparcial y la toma de posición que tiene los medios de comunicación, y en Paraguay al haber esa deficiencia en la formación, se nota la deficiencia de los periodistas.
¿Si fuese posible se dedicaría tiempo completo a la docencia? Ahora ya no, ahora yo llevo 20 años en la docencia, y también 20 años en el periodismo, entonces en este momento diría que tengo que combinar, pero otra dificultad en Paraguay es que es muy difícil conseguir rubros para investigación, entonces somos profesores con alumnos cansados, porque el estudiante sobre todo el Humanidades, viene después de trabajar, entonces viene con una agotamiento extraordinario, cuya capacidad de concentración esta muy limitada, si a eso se le agrega la influencia de los medios de comunicación audiovisuales, y la tecnología como los celulares, y joven de hoy tiene una capacidad disminuida de concentrarse en un solo tema. Es muy difícil.
¿Tendría alguna frase preferida? Por supuesto, es la de un poeta español Antonio Machado que dice: “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. La vida es básicamente un sendero que se va recorriendo, nunca uno llega definitivamente a un puerto, por supuesto llega definitivamente con la muerte, pero mientras se esta vivo, es un camino permanente.
¿Cual seria alguna virtud que le ayudo siempre? La lectura obsesiva; yo sigo creyendo, el ser humano no ha descubierto todavía otro método de adquirir lo que podíamos llamar la capacidad de ver la realidad de la cultura. Ni los celulares, ni la televisión, ni Internet por si misma, no ha inventado el ser humano otro mecanismo que remplace ese objeto tan extraño para los paraguayos que es el libro.
¿Cuando escribe, cual es el motivo o de donde saca inspiración? Depende, cuando uno trabaja en Ciencias Sociales, por supuesto que esta la inspiración en la realidad, por ejemplo recuerdo simplemente uno de los libros que publique, ahora lo estaba recopilando, que era una Transición Política desde 1989 hasta 2003. Antes que asumiera Duarte Frutos. Es decir los primeros 14 años de la Transición, eso implico toda una suerte de recopilación. Allí lo que hay que hacer es, cuando uno hace Ciencias Sociales hace una investigación. Por otro lado ahora publique mi primera novela; con la literatura es diferente, por supuesto se puede hacer recopilación, investigación, se puede hurgar temas que tiene que ver con la obra en cuestión, tiene mucho que ver ahí ya la intuición, tiene mucho que ver la capacidad de comprender la historia, yo uso mucho la intuición, porque mucha gente cree que la literatura es algo así como una inspiración que viene del cielo; y cualquier poeta, cualquier escritor, cualquier dramaturgo o director de cine sabe que es transpiración, no inspiración, es trabajar, trabajar, trabajar y lanzar un producto bueno.
Ahora que ya sabemos que su virtud es la lectura obsesiva. ¿Tendría un autor favorito o preferido? Siempre me preguntan eso, pero es imposible porque siempre depende del tipo de lectura que uno elige. Cuando leo Literatura, cuando leo Poesía, cuando leo Ciencias Sociales. Son muchísimos libros, lo que si puedo decir es que el libro que influyo mucho para mi novela, es “La tregua” de Mario Benedetti, porque es una hermosa historia de un amor trágico, pero es porque tiene que ver con un libro que escribí recién, yo no creo en las personas que leen un libro porque esas si que son peligrosas. Como las personas que leen solamente la Biblia.
¿Tiene metas u objetivos a cumplir todavía? Por supuesto, por lo que decía en la frase; caminante no hay camino, se hace camino al andar. Yo considero la vida como un transito, como una transición, nunca como un punto final; aprender un instrumento musical por ejemplo, seguir escribiendo novelas sin ninguna duda, viajar mas también; tres ejes que tengo en mi vida que son para mi fundamentales.
¿Tendría algunas personas a quienes querría agradecer? Por supuesto que si, porque uno no es nunca una isla solitaria; en primer lugar esta mi familia, porque mis padres aman mucho la lectura y mi padre tenia una biblioteca muy buena con muebles de madera y siempre quedo el recuerdo del olor a madera con los libros, que genera un olor atractivo muy calido; por otro lado están mis profesores Jesuitas, yo me forme con los Padres Jesuitas que ellos dentro de la Iglesia Católica insisten mucho en la formación científica, insisten mucho en lo que es la lectura; y luego aparte de mis padres y los Jesuitas le doy bastante importancia a lo que hace la formación universitaria en España donde yo me forme en la Universidad Pontífice de Salamanca.
¿Toca algún instrumento? No, amo mucho la música, colecciono discos, pero no toco instrumento, por eso seria eso como una asignatura pendiente.
¿Que suele escuchar? Depende del momento, yo conduzco un programa de música romántica en castellano, pero de repente puedo escuchar música retro en ingles, música clásica, música instrumental, banda sonoras de películas, depende mucho del momento, lo que no escucho es música rítmica, con mucho ritmo, porque evidentemente no va con mi personalidad. No podría estar trabajando, escuchando música estridente.
En los ratos libres, aparte de dedicarse a la lectura. ¿Que otra cosa hace? Veo siempre futbol que es fundamenta para mi, el futbol para mi es valioso porque es toda una enseñanza de vida, desde el punto de vista que existe una lucha colectiva por un objetivo, eso es la vida, el futbol enseña que de nada sirve una estrella, si no hay equipo. Enseña mucho lo que significa no saber rendirse nunca, saber que en el ultimo minuto puede haber una sorpresa, saber que nada esta escrito de antemano en el destino, el futbol es un libro abierto para entender la vida; es un gran error de los intelectuales, como no entienden el futbol, tampoco entienden la vida, me refiero a intelectuales, poetas, músicos; al no entender el futbol, tampoco entienden al pueblo. Yo desde chico ame el futbol y hasta ahora sigo aprendiendo cosas del futbol, todos estos temas que le digo, con propios del futbol. Un dato muy importante por ejemplo es que hasta que el arbitro de la pitada final, no hay resultado que valga. Otra cosa nunca se gana un partido antes de jugar, esto vale para las personas que dicen no voy a conseguir esto, que yo sepa nunca se gana un partido en los papeles. El futbol para mi es fundamental. Creo que las personas en general no entienden la lógica del juego en la vida, la vida es un juego. Que a veces se gana y otras se pierde, si el futbolista es el primero que sabe que siempre hay revanchas, y el que no entiende de futbol de repente tiene un golpe y cree que el mundo se acabo. Por otro lado lo que hace a la música y por supuesto la lectura, y también pasear con mi perrito caniche que es mi mejor amigo y por sobre todo estar solo y no con gente. Me tarea es de estar con gente todo el día entonces me aburre mucho la gente, prefiero estar con la gente a través de sus productos, la música, la literatura, los libros; lo que es el ser humano produce, el ser humano en carne y hueso es una decepción.
ANEXO
Recopilación de algunos periódicos de Asunción que anunciaron la presentación del Libro “Donde esta mi primavera”. (ABC-Color y La Nación)
Carlos Martini presento el martes 17 de marzo, su primera novela “Dónde estará mi primavera”. La novela es una tragedia de amor que responde a una pregunta, ¿cómo un hombre puede recuperar el amor de una mujer que se fue para siempre?”, explicó el autor.
El sociólogo y periodista, remarcó que este libro es la respuesta a una obsesión que siempre ha tenido como pregunta: ¿cómo recuperar aquello irrecuperable? “Y eso me trasunta la novela que tiene misterio, tiene amor y tiene intriga. Pero sobre todo, si me preguntas de qué es: es la historia de un amor trágico”, señaló
Martini había anunciado, hace seis años, que su novela se llamaría “Cartas de Verónica”. “La comencé a escribir en el año 2003, en abril. La inicié pensando en ponerle ese título. Durante dos años estuve bloqueado porque no estaba de acuerdo con el final que tenía el viudo, cuando pude desbloquear la redacción del texto, ahí me di cuenta que realmente el protagonista era un hombre desolado y perdido para siempre”, refirió. “También es un homenaje a un amor platónico mío del año 1972, una señorita que estaba en La Providencia. Es algo así como una declaración tardía de amor. "Hay pequeños aspectos en la novela -como un amor platónico que tuve cuando joven, que está reflejado en un personaje del libro-, que la convierten en una especie de declaración de amor con más de tres décadas de tardanza", confiesa Martini. Se juntan varios elementos para la redacción final de esta novela que comencé en el 2003 y la terminé en el 2008. Luego de la configuración clara del protagonista de la novela, Martini empezó a prestarle más atención a una canción de Marco Antonio Solís: “Dónde estará mi primavera”. A continuación un trozo de esta canción: Voy a hacer de cuenta que nunca te fuiste que has ido de viaje y nada más y con tu recuerdo cuando está muy triste le haré compañía a mi soledad. Peculiar historia narrada por Carlos Martini, acerca de cómo surgió la novela “Donde esta mi primavera”. Cuando se sentó, ni siquiera le presté atención. Entre su mesa y la mía se encontraba una que estaba vacía. Era una de esas tardes de domingo que se vuelven eternas en verano, eternas como mi rutina dominguera. Allí estábamos yo y otros refugiados del calor en aquel enero de 2003. El tiempo pasa, pero mis costumbres se cumplen, paso a paso. Había pocas mesas ocupadas en el patio de comidas. Como todos los domingos, compré los diarios Clarín y La Nación, de Buenos Aires, e inicio el rito placentero de la lectura, en tanto bebo una taza de café con leche -para empezar, porque en toda la tarde consumo unas siete tazas, además de Coca-Cola y medialunas-. Para los que me observan, el ritual exige que comience con Clarín y siga con La Nación. Después, la jornada lectora continúa con un libro, preferentemente una novela. Pero ese domingo no había llegado Clarín y sólo compré La Nación, que tiene formato de sábana, cuando uno lo lee, tiene la desventaja de que es menos cómodo al manejarlo, pero es una eficaz defensa frente a las invasiones de los que se acercan a charlar, porque uno puede taparse toda la cara con él. En esas andaba, transitando el canino seguro de la rutina, cuando, al bajar el diario para tomar un sorbo del café con leche, nos cruzamos la mirada. Era un hombre delgado, me pareció alto, tomaba cerveza sin mirar nada en particular, con una expresión lejana. En esa breve ojeada, muy por encima que le dirigí, sin curiosidad especial, vi que tenía la expresión apropiada de un domingo a la tarde: con la tristeza a cuestas y la modorra de una vida que parece deslizarse en cámara lenta. Por supuesto que no tenía intención de dirigirle la palabra, eso lo notó. Mi profesión me hace popular, pero soy muy celoso de mi intimidad, no tolero invasiones y menos de gente desconocida. En lugar de desanimarse, él se acercó y se sentó en la mesa de al lado. Intuí, inmediatamente, el peligro del intruso, mi territorio estaba por ser violado. Los misántropos poseemos antenas de alta precisión para detectar a otros seres humanos que acechan buscando conversación. Y contamos con varios recursos para la huida. Pero antes de que pudiera volver a ocultarme detrás de La Nación, el hombre se jugó y me habló sin vacilaciones. -Eso que está haciendo no sirve para nada. Absorbí el golpe. Entendí lo que me quería decir, pero gané tiempo. -No lo entiendo. Se sonrió. A esa altura ya era una carrera de resistencia, solo faltaba saber si él se rendiría ante lo evidente, es decir, por un lado, que yo no tenía la mínima intención de conversar y, por el otro, su decisión de decirme algo. -Lee mucho, así era yo, y mire, aquí estoy solo. -Bueno, cada cual tiene sus propias experiencias... y ahora, si me permite... -Por lo menos escuche algo de lo que le quiero decir, no sea maleducado. -Pero, señor, ¿no se da cuenta de que estoy leyendo? -Pero, ¡qué terco es usted, Sr. Martini! En realidad, solo quiero entregarle estos papeles. Pude observar en su mesa un sobre de papel madera. Hice un cálculo rápido. Si le sigo la corriente y me da ese sobre, me libero pronto de este personaje. -Bueno, ¿qué hay allí adentro? -No se impaciente. Le decía que yo leía tanto o más que usted. Somos colegas, soy profesor en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional de Asunción. Y aquí tiene lo que me pasó. Le voy a dejar este sobre. Si me da su teléfono, lo llamaré esta semana para saber qué le parecen estos materiales. Me entregó el sobre. Se paró, me dijo que nos volveríamos a ver y se marchó. No pude sino respirar aliviado. Me había librado del intruso. Ese hombre de más de cincuenta años ni siquiera me dijo su nombre. En realidad, tampoco me preocupaba saberlo, porque sé que, al hacer esa pregunta, el invasor cree que se le está invitando a una charla. Nada más lejos de mis intenciones. Me disponía a volver a la lectura de La Nación., pero decidí, por lo menos, repasar brevemente el contenido del sobre. Era casi un diario íntimo, unas cartas. Las firmaba una tal Verónica. También, separada de las cartas, estaba una nota de ese hombre. Decía llamarse Daniel Hernández y me señalaba que había enviudado unos años atrás, que sentía una culpa infinita por el suicidio de su mujer, Elena, que su vida era un simple ir y venir de días iguales. Las cartas de Verónica estaban escritas en computadora. Leí dos de ellas. Levanté la vista para ubicar al extraño visitante de la tarde. El tema de las cartas me impactó. Me levanté, lo busqué en el patio de comidas y recorrí los pasillos del Shopping. Nada. Al día siguiente, lo primero que hice en la mañana al llegar a la oficina fue llamar a la Facultad de Ciencias Económicas. Me identifiqué y solicité el teléfono del profesor Daniel Hernández. Unos minutos después de una rápida verificación, escuché la respuesta que intuía. En esa casa de estudios no había ningún profesor con ese nombre. Sabía que solo me quedaba esperar a que me llamara -le había entregado mi tarjeta personal- o que volviera al patio de comidas del Shopping el sábado o el domingo siguientes. Jamás regresó.
Sociologo, Periodista, Docente y Escritor Carlos Martini.
Portada de la Novela - Publicada en marzo del 2009.
En la presentacion de su primera novela, Carlos Martini en compañia de Lobo Martinez y Kike Crona.
Capitulo III: Conclusión
Hemos compartido un ameno momento con el autor paraguayo Carlos Martini, al mismo tiempo de comprender la importancia de su trabajo para el desarrollo de la cultura paraguaya. Concluimos el presente trabajo verificando todos y cada uno de nuestros objetivos formulados al inicio, pues hemos afianzado nuestros conocimientos sobre nuestra cultura. Aprendimos mucho más de lo aguardado, nos agrado considerablemente la reflexión que el Sr. Martini hizo acerca del futbol al final de la entrevista, ya que fue la primera vez que escuchamos algo parecido acerca de este deporte, lo que nos llevo a visualizar la realidad de una manera distinta, entendiendo que cada área, situación o aspecto de nuestra vida nos está enseñando algo valioso. Fue para nosotros una experiencia única, que aspiramos se vuelva a repetir, pues nos ayuda a apreciar y estimar a nuestros artistas, poetas, personalidades; reconociendo así su vida y sus obras. Agradecemos infinitamente al señor Carlos Martini por concedernos la entrevista y regalarnos de su tiempo, tambien al profesor David Galeano por inspirarnos y ayudarnos siempre en medio de chistes.
ALUMNOS: BRUNO ACOSTA, ELIZABETH BARRIOS, ARAMI CACERES.
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